26 jun. 2011

Neda siempre dispuesta



Neda tiene 82 años. Tuvo cáncer hace muchos años y ganó la batalla. Desde entonces se ocupa de dar aliento, ánimo y palabras de fe y esperanza a quienes reciben la mala noticia.
Ella me dijo: " No lo hago para vanagloriarme o hacerme ver, sino para demostrar que se puede luchar y ganar".

Cierto día , tomando el té con un grupo de amigas, notó que una señora a quien no conocía estaba llorosa.
Preguntó a una de sus amigas quién era y qué le sucedía y la respuesta fue: "Su hija tiene cáncer de mama", desde el día que lo supo no hace más que llorar y lamentarse.

Neda se acercó a ella y le habló con dulzura. Le habló de su experiencia personal y le comentó sobre la importancia de tener ganas de ganarle al cáncer. De lo necesario que es tener una actitud positiva frente a la enfermedad. De lo bien que hace poder compartir lo que uno siente y abrirse para recibir ayuda.
La señora la escuchó con atención y reflexionó por unos instantes. Agradecida le dijo que sus palabras le hicieron darse cuenta de que llorando y lamentándose no estaba ayudando a su hija.

Un fuerte abrazo y apretón de manos las unió más en ese momento y comenzaron a mirar con otros ojos al indeseado enemigo.

Neda regresó feliz a su hogar y seguramente su nueva amiga más tranquila, sabiendo que ahora tiene con quién hablar... una nueva amiga de 82 años!

¿Verdad que nunca es tarde para extender una mano y regalar una sonrisa?

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