27 may. 2012

UNA TARDE ESPECIAL



 La tarde del viernes 25 de mayo fue especial. Como cada vez que visitamos las salas de oncología del Hospital Pereira Rossell regresamos a casa con la satisfacción y la alegría de haber brindado un algo más, de haber marcado en otras compañeras un momento diferente, que las saque de la realidad - muy cruel y en soledad en algunos casos- que están viviendo.

Como cada vez, nos enfrentamos al principio a la resistencia natural de quien sufre y teme, y que pareciera que se encierra en un dolor protector, como coraza. Y una vez más, nos despedimos, después de un rato de anécdotas, de sonrisas y risas, unas galletitas y café, con un fuerte abrazo que -quién sabe- casi nadie les da; porque el cáncer no es contagioso, en cambio la alegría y la sonrisa si, y junto con Eli logramos ese contagio del bueno, y un poquito de esperanza, aunque sea sólo por ese día.
 Les llevamos unos gorritos de lana, tejidos y obsequiados por la tan solidaria Kuka, algo de lectura, muy breve y muy simple, y nuestras ganas de seguir adelante, o como me gusta decir, de “ponerle onda” a lo que nos pase. Sentimos que podemos, y sobre todo, seguimos caminando.



Algunas pacientes luciendo sus nuevos gorritos de lana.


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